El caso Belga

CAUSAS DE LA CRISIS DE LA DEUDA

En Bélgica, como en muchos otros países, la deuda pública aumentó de forma considerable después del período 2007- 2008. Esto se debió a la socialización de las deudas de las instituciones financieras privadas y a la crisis que crearon. Con la crisis, la deuda pública creció de 285 mil millones de euros (84 % del PBI) a 395 mil millones de euros (100 % del PBI) en el año 2013. Esto deshizo parcialmente los logros obtenidos en los últimos 20 años que habían reducido la deuda pública del 140 % al 84 % del PBI.

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Fuente: Agencia de Deuda

Sin embargo, existen otras causas del endeudamiento público en Bélgica que también pueden compararse con las de otros países: el aumento abrupto de las tasas de interés en los años 80 (hasta un 14 %); una política fiscal socialmente injusta (con muchas reformas fiscales que beneficiaban a los ricos y a las grandes empresas y ocasionaron una pérdida de ingresos que tuvo que ser compensada mediante préstamos del mercado financiero); una política monetaria socialmente injusta (que impedía que el banco central prestara al Estado que está obligado a aceptar las condiciones del mercado privado- entre 1992 y 2011, el Estado habría ahorrado 250 mil millones de euros si hubiera prestado a un tasa de interés del 1 %); gastos ilegítimos e innecesarios, etc.

Consecuencias

Las consecuencias de esas políticas neoliberales (y del sistema capitalista en general) han estado bastante claras desde hace mucho tiempo para la población en Bélgica: los servicios públicos y los sueldos (directos e indirectos) se han visto relegados en beneficio de la ganancia por más de 30 años. No obstante, las cosas han empeorado desde la última crisis, ya que, cada año, se implementa alguna nueva medida de austeridad con el pretexto de cancelar esa deuda que llega a los 45 mil millones de euros por año (el gasto principal, que representa el 20 % del total). Hasta el momento, las medidas más importantes se implementaron en 2011 durante el gobierno “socialista” con reducciones en el transporte público, los empleados públicos, la cooperación internacional, el apoyo para la transición ecológica, los servicios sanitarios, la reforma del sistema de pensiones, una reforma radical en el sistema de beneficios para los desempleados y una congelación de los sueldos. Desde luego, podemos esperar mucho más después de las elecciones europeas, federales y regionales de 2014. Esas medidas afectaron primero a los sectores más pobres de la población (con las mujeres al frente) y se utiliza la situación de “crisis” para crear una atmósfera xenofóbica y dividir a la población. Muchas grandes empresas (Arcelor Mittal, Ford Genk, Caterpillar, etc.) cerraron sus puertas y dejaron sin empleo a cientos de miles de personas.

Resistencias

Mucha gente sigue creyendo que Bélgica es una excepción y que no tendremos problemas como los que tienen los países periféricos. Los medios de comunicación masivos y las autoridades públicas alimentan esta fantasía en la mente de la población. Sin embargo, cada mes, las personas se indignan más y, cada mes, más personas se organizan para cambiar la situación y el sistema que la originó. Más allá de las pequeñas resistencias, cabe destacar algunos movimientos importantes: la lucha de la iniciativa de convergencia de la « Alianza D19-20 » lanzada por los productores lecheros cuyo objetivo es luchar contra TSCG, TAFTA y las medidas de austeridad en Bélgica y Europa; la iniciativa para reunir el número máximo de trabajadores del campo antes del 1 de enero de 2015 (cuando 35.000 personas perderán sus derechos a la asignación por desempleo) para cancelar esta reforma; el reclamo de una sección de uno de los sindicatos más grandes (FGTB-Charleroi) para unificar las fuerzas presentes en la izquierda de los partidos “socialista” y “verde” para crear una alternativa anticapitalista y, por supuesto, la campaña de los ciudadanos para la auditoría de la deuda.

Dicha campaña, llamada « à qui profite la dette? », fue lanzada en noviembre de 2012 por cuatro organizaciones (entre ellas CADTM) con un libro, un video corto que se extendió rápidamente, pósteres, etc. De inmediato, se crearon grupos locales para dar inicio al proceso de auditoría (con grupos de trabajo de investigación/análisis y concientización/movilización) y, en febrero de 2013, se creó una coordinación nacional. Actualmente, estamos trabajando en auditorías nacionales, regionales, locales, de género, ecológicas, de seguridad social y de hospitales. Pronto inauguraremos un sitio web para la plataforma de los ciudadanos y una guía para una auditoría de los ciudadanos en Bélgica. Hay alrededor de diez grupos locales y 20 organizaciones que participan en el proceso, y esto es solo el comienzo… Necesitamos recuperar el control de nuestro endeudamiento y de la orientación económica de nuestra sociedad.

¡NO DEBEMOS, NO PAGAMOS!

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Este artículo está disponible en: Inglés, Francés